DIÁVOLO III. CAPÍTULO 21. Lástima
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 21. Lástima
Se levantó con un gesto de impotencia y se dirigió a la puerta justo a tiempo para ver a Percy cerrar los ojos otra vez. Aurelio sabía muy bien lo que era estar deprimido, simplemente nunca había permitido que nadie viera esa parte de él, ni siquiera sus hermanos.
Horas más tarde, alguien tocó el timbre y Adriano, con su traje negro impecable y una carpeta en la mano, caminó dentro de la sala de estar con expresión cansada.
—¿Dónde está? —preguntó sin muchos r