Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 58. Sombras de madrugada
El italiano se movía con la calma de alguien que había estado en situaciones peores y por suerte, la boquilla no era tan estrecha como para que no cupiera un hombre de su tamaño. Ya dentro, ambos sacaron sus armas en silencio, intercambiando una mirada que no necesitaba palabras. Renzo se inclinó y le dio un beso rápido a Moon, lo justo para romper el hielo antes de lo que venía.
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