90.
SOPHIE
Mi embarazo ya roza los seis meses y a veces me cuesta creer lo rápido que pasó el tiempo desde que llegamos a la isla. Las semanas acá tienen otro ritmo. No corren, flotan. Los días se miden en amaneceres tibios, en la brisa que entra por las ventanas, en Max riendo sin miedo y en Chris mirándome como si todavía no terminara de creer que esto es real.
Físicamente me siento distinta. Más lenta, sí, pero también más consciente de mi cuerpo. Mi vientre ya no se puede disimular; es redondo