121.
CHRIS
Despierto con esa sensación extraña de calma que casi me asusta. No porque no la quiera, sino porque durante tanto tiempo mi cuerpo se acostumbró a dormir en alerta, como si incluso en los sueños tuviera que vigilar que nada malo entrara por la puerta. Parpadeo varias veces, todavía medio aturdido, y lo primero que escucho no es una alarma, ni un monitor, ni el sonido del viento golpeando las ventanas del chalé como en aquellos días… escucho algo mucho más simple.
Platos.
Cubiertos.
El m