107.
CHRIS
Estoy sentado en la sala de espera cuando el día siguiente finalmente me alcanza.
No llega de golpe, no irrumpe con violencia; se filtra poco a poco, como una luz cansada que entra por las ventanas altas del hospital. El amanecer ya pasó hace horas, pero recién ahora siento que el tiempo vuelve a moverse, que las agujas del reloj dejaron de estar clavadas en el mismo segundo eterno.
Tengo un vaso de café frío entre las manos. No recuerdo haberlo pedido. No recuerdo haberlo probado. Solo