BERENICE SPOTI
Cuando estaba arrullando a la pequeña Aurora fue cuando escuché un par de golpes en la puerta. Mi sangre se heló, dejé a la niña junto con los demás bebés y caminé con paso tembloroso hasta la puerta. Me asomé por la mirilla y me encontré con el rostro de Carla casi de frente.
¿Que creía que estaba haciendo presentándose de esa manera tan cínica del otro lado de la puerta? Era como si nada hubiera pasado y solo estuviera visitando a unos viejos amigos. Tenía una actitud despreoc