DONNA CRUZ
Carla volteó hacia mí, entornó sus ojos con desconfianza antes de apretar los labios y asentir. Jerry besó su frente, orgulloso del poder que todavía tenía sobre ella. Era su perra fiel. En cuanto ella se fue, Jerry volteó hacia mí, desganado y resoplando.
—Creo que necesitas tiempo para pensar —soltó por fin antes de levantarme de la cama y cargarme sobre su hombro—. En verdad lamentaría tener que deshacerme de ti de esa manera. Así que, por favor, piensa bien lo que responderás.
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