TOM BENNET
Sus palabras retiraron el peso que aplastaba mi corazón y por primera vez en mucho tiempo sentí que podía respirar con libertad. Estreché con más fuerza a Jimena, como si tuviera miedo de que de pronto ella fuera a desaparecer y que todo esto fuera un sueño.
—Espero que también aceptes un contrato prematrimonial y de paternidad… Te juro, Bennet, que, si me vuelves a romper el corazón, no te irás exento esta vez. ¿Me escuchaste? —refunfuño mientras sorbía por la nariz y no pude más qu