CRISTINE FERRERA
—Vaya… tú de nuevo —dijo la ayudante con media sonrisa al verme llegar—. ¡Qué buena caída te llevaste! ¿Cómo sigues de tu tobillo?
—Mejor… aún duele, pero menos —contesté compartiendo su sonrisa—. ¿Dónde está Zafrina? Al parecer quiere hablar conmigo.
—¿Volverás al ruedo?
—Sería una tonta si así fuera —nos interrumpió Daelyn, tan alta y elegante, con esa mirada insoportable—. Después de tu catastrófica caída, lo mejor sería que desaparecieras si no quieres hacer reír a los asis