Mundo ficciónIniciar sesiónCRISTINE FERRERA
Como bien había dicho Brenda, lloré sangre. Me dedicaba a hacer ejercicio hasta que mis músculos ardían, al borde de explotar, para después practicar una y otra vez mi andar en la pasarela. Cuando Zafrina presenciaba las sesiones no dudaba en aumentar la exigencia, incluso dándose el atrevimiento de golpearme en las pantorrillas, el trasero o los brazos con una vara para corregir







