DEREK MAGNANI
—Vaya… si que eres una bestia —dijo Finn recargado en el marco de la puerta—. Mientras tu hermano tiene pinta de psicópata, tú pareces más un terrorista.
—¿Esa es la manera en la que halagas a tus clientes? —pregunté por fin poniéndome de pie, con los nudillos punzando.
—Los halago siendo cordial y dándoles ventaja —contestó divertido y sacó su celular—. Llamaré a la policía en cinco minutos, suficientes para que salgas de aquí junto con Eliot y su abogada drogada. Admitiré que n