CRISTINE FERRERA
—¿En verdad me amenazas frente a toda esta gente, Eliot? Debes de estar desesperado. Tan solo mírate, estás al borde del colapso, sin empresa, sin familia, sin dinero… Ya no eres ni la sombra de quien fuiste —aseguró Zafrina con soberbia y la frente en alto.
—Suficiente… —susurré y me acerqué a ellos.
—Cristine, tienes que regresar a la cama, necesitas descanso y este hombre lo único que hace es…
—Zafrina, ya me cansé —la interrumpí—. Estás perdiendo la cabeza, si alguien está