BERENICE SPOTI
Me asomé con cautela a la habitación de Zafrina. El escándalo sobre la partida de Eliot ya lo sabíamos todos, excepto los niños, pero eran muy inteligentes y era cuestión de tiempo de que se dieran cuenta que había problemas.
Toqué suavemente en la puerta haciendo que Zafrina, quien estaba en su tocador aplicándose sus productos de belleza, me viera a través del reflejo. Su aspecto pensativo y abstraído de pronto se dispersó y me mostró una sonrisa. Giró sobre su taburete y exte