ELIOT MAGNANI
La vi directo a los ojos en el momento que desabrochó mis pantalones y supe que ella deseaba que esto ocurriera tanto como yo. De la misma manera que me había deshecho de su vestido, dejando solo jirones de tela en su cuerpo, tomé sus bragas con ambas manos y las rasgué, ansioso por demostrarle que no era un sueño.
Cubrí su delicado cuerpo con el mío, escondiéndola entre mis brazos y las sábanas. Devoré cada centímetro de su piel, recordando su sabor, encontrando especial placer e