DEREK MAGNANI
Todo el aire salió de mis pulmones y por fin mi piel resintió el frío del ambiente. Me quedé con la mirada perdida mientras Cristine me veía insistente, esperando una respuesta. Posó su mano sobre mi brazo llamando mi atención, pero ni así me digné a voltear hacia ella.
—Derek… —susurró y mi piel se erizó.
—No me llames así —contesté tragando saliva. No sabía si estaba malhumorado o preocupado. Luca ya sabía la verdad, igual que Cristine. ¿Ahora qué?
Era cuestión de tiempo para