SLOANE D’MARCO
Mi padre había permanecido demasiado ocupado y cada vez que regresaba a casa, solo compartíamos la comida o la cena antes de que terminara en su despacho, alejado incluso de su nieto al cual adoraba.
Debía de agradecer que no iniciara con la terapia tan pronto. Tenía miedo de que volviera a borrarme los recuerdos y perderme a mí misma. ¿Cuántas veces podía jugar con mi cerebro antes de que yo colapsara?
Decepcionada de ser solo un títere para mi padre y aún llena de preguntas,