ELIOT MAGNANI
Después de todo ese tiempo mostrándose como una mujer fuerte y empoderada, tenía a una pequeña niña triste y vulnerable en mi regazo, llorando desconsolada. Me partía el corazón, pero también debo de admitir que me sorprendió el valor que tuvo para aceptar que se había equivocado. Todos sabemos poner excusas y pedir disculpas, pero es muy difícil aceptar que cometimos un error y arrepentirnos sinceramente por ello.
—Yo también cometí muchos errores de los cuales sigo arrepentido,