Mundo ficciónIniciar sesiónAl volver a Tolosa, Rodolphe y yo empezamos a vernos casi a diario, nos volvimos inseparables, me sentía realizada, completamente amada y, sin embargo, no me atrevía a hablarle a mis padres sobre nuestra relación y hasta prefería no mostrarle las fotos de mi familia ni ver las de la suya; lo que empezó a convertirse en un problema.
— Hola Mamá, ¿cómo va todo? — Mi madre tiende a siempre llamar en el peor momento.
"Bien Litia, esperando a que vengas en las vacaciones navideñas" —







