Dicen que las personas con piel negra, sea más clara u oscura, no se sonrojan o ruborizan, pero en este momento, esa regla no aplica para mi adorada amiga.
Me siento, estoy cansado, es un poco más de la una de la madrugada y no he comido ni dormido muy bien.
—Creo que ese comentario sobraba, Vico —dice el medicucho, como si a mí me interesara su punto de vista.
—Estoy de acuerdo, y no solo con el comentario, también tú saldrías sobrando; pero fíjate, ahora resulta que soy yo