La mesa está puesta para dos, y la habitación está decorada con heliconias.
—Has perdido mi flor favorita. No irás a proponerme matrimonio, ¿verdad?
Milo me mira como si yo fuese estúpida y me siento en realidad muy mal; es que se me ocurrió de un momento a otro, todo es tan romántico y especial que me dije que iba a hacerlo.
—Acabas de divorciarte —me responde mirándome como si yo fuese una estúpida.
—Pero no era un matrimonio real, eso lo sabes, así que no veo el moti