Mundo ficciónIniciar sesión0𝟼 𝚍𝚎 𝚖𝚊𝚛𝚣𝚘 𝚍𝚎 𝟷𝟿𝟼𝟾
𝙰𝚗𝚜𝚎𝚕
—Yo lo maté —repasé esas palabras una y otra vez intentando encontrar el tono correcto para imitarlo. ¿Era grave o agudo? No, más bien certero y afilado. Tal vez hasta sofisticado, si es que es posible—. Yo lo maté. Yo... Lo maté.
Después de confesarlo, no pude mover ni un solo musculo. Incluso cuando él cerr&oacu







