Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl caer el sol por la tarde, una sirena retumbó en las paredes del cuartel de las Perséfones.
Era hora de levantarse. De empezar la noche.
El cuartel era un pabellón de unos 30 metros de largo por 15 de ancho, con distintos ambientes separados por armazones de durlock.
Si uno entraba por el fr







