Capítulo veintidós.
Tres semanas después.
Él corre tras de mi mientras avanzo por el pasillo. Me tengo que sostener de la barandilla cuando tambaleo y casi caigo al suelo, pero al sostenerme, evito esto y sigo de largo. La respiración me falla. Creo que el corazón se me está por salir y solo quiero salir de aquí.
Puedo escuchar mi nombre en sus labios. Jadeo en busca de aire y corro escaleras abajo. Estás se me hacen interminables. Deseo poder llegar a la puerta, puedo verla a lo lejos, está solo al alcance de un