Capítulo treinta.
Dos semanas después de lo ocurrido en el hotel donde se hospedaban Max y los demás cuando vinieron a Italia, todo volvió a la normalidad. O así podría decirse.
Seguí entrenando pero con mayor intensidad junto al entrenador que Arturo me había recomendado, las clases van bien, ya empiezo a poder mover bien los músculos y dar algunos golpes. No soy la mejor pero he avanzado mucho estos últimos días.
Además de eso, también él se ha encargado de regañarme después de no haberle dicho en el momento l