Capítulo ocho.
Hoy puedo decir que es un día atareado.
Mi escritorio es un terrible caos, lleno de papeles y archivos encima hasta del teclado de la computadora. La mesa era bastante grande para poder mantenerme cómoda pero creo que me he equivocado al pensar eso; ya no entra un papelito más.
Suelto un suspiro frustrado mientras busco los documentos que mi jefe me está pidiendo desde el otro lado del planeta: Australia.
Hace una semana partió a un viaje de negocios así que hice mi deber de trabajo y le busqué