Capítulo diez.
—Alguien ha tenido una buena noche el viernes, eh.
Fulmino con la mirada a Loan, quien se acerca a mi después de entrar a la cocina de la empresa. Lleva una sonrisa socarrona en el rostro.
—Por favor, no me lo recuerdes...
Aprieto los dedos contra mi frente, suspirando.
Si, todavía me sigo repitiendo que he sido una idiota irresponsable.
—Oh, vamos, Sam. Tienes veinticuatro años, tampoco es que has matado a alguien—dice él. Sirve su café en la taza que sostiene. Hago una mueca de disgusto y ríe