Capítulo cuarenta y siete.
—Es suficiente—determina Eric mientras enciende de nuevo el motor del auto.
Lo miro y frunzo el ceño.
—¿A donde crees que vas? No acordamos esto.
—No. Acordamos que vendría a mostrarte y es suficiente.
—¿Y qué se supone que haré con esta especie de tour? Ni siquiera he visto a nadie. ¡Es un maldito galpón vació!—exclamo. Me doy la vuelta en el asiento de copiloto para tomar la manija de la puerta pero su mano es más rápida y le pone seguro. Le regalo una mirada rabiosa—¡Eric!
Ni siquiera me mir