Capítulo cuarenta y dos.
La semana pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Después de la vuelta de Chiara a casa, todo ha estado demasiado tranquilo. El drama parece haberse esparcido y abandonado por un rato la vida de nosotros. No puedo no admitir que aún siento ese vació en el pecho cuando entro en el nuevo departamento donde estoy quedando y no la encuentro, haciéndome saber que no la veré hasta no sé cuando. Solo espero poder hacerlo rápido.
Sin embargo, hacemos videollamadas por las noches donde me muestra a la nona a