17. MI HERMOSA CONEJA ROSA

RYAN

- Hasta mañana, Alfa Ryan - escuché la voz de Alex. Cerró la puerta tras de sí y mi cólera brotó.

Golpeé los pilares de concreto con todas mis fuerzas, tendría que pagar por todos los daños, no me importaba. 

<<¡¡NOOOO!! ¡¡LA DEJASTE IR!! ¿¡¡POR QUÉ NO LA BESASTE MALDITO HUMANO IMBÉCIL!!>> Mi lobo estaba descontrolado de ira, si hubiese podido destrozarme las tripas, lo hubiera hecho; como yo estaba haciendo con el gimnasio. 

<<Ella se fue con él… ¡Fue su decisión!>> dije, lleno de furia

<<¡Pues claro, estúpido humano! ¡¿Cómo le dices que te da igual?! ¡Tenías que besarla, decirle la verdad y pedirle que tenga a nuestros cachorros!>> 

<<Hablas como si todo fuese tan simple>>

<<¿Y no lo es? ¿No te das cuenta del vínculo, humano subnormal? Es la primera vez que luchas con ella, y ella se entregó en tus brazos… cerró sus bellos ojos, para que la besaras y tu le dices “me da igual”>> Raven estaba como loco

<<¿Y qué debía hacer?>> 

<<¡¿Y LO PREGUNTAS?! Debías tomarla en tus brazos y besarla frente a ese imbécil. Dejarle muy en claro que ella es nuestra. Estás dejando a nuestra pareja en manos de un pseudo-vampiro traidor>> rugió el pulgoso. 

<<Kael…>> Dije con rabia.

<<El vampiro mal cocido hace todo por ella y ella lo ve… en cambio tú has hecho todo a escondidas: protegerla, darle regalos, toda su ropa, la cena que llevaste a su habitación… ni siquiera le has dicho que fuiste tú quien le regaló el par de cuchillos de jabalí hace un año. ¿Quieres que ella por arte de magia se entere de que la amas y que siempre has estado interesado en ella?>>

<<El vínculo no permitirá que Alex se interese por nadie más>> Me auto convencí. 

<<Sí… sí… sí… repítelo hasta que te lo creas,estúpido imbésil>> ironisó Raven

A la mañana siguiente, estaba de pésimo humor. No podía dejar de pensar en qué habían hecho Alex y Kael la noche anterior, me volvía loco el pensar en ellos juntos. Kael confiaba mucho más en él que en mí; tuve que romperla para que me confesara la verdad, cuando estoy seguro, que con el vampiro a medias debe confesar todos sus secretos. Durante ese día intenté disimular mi enfado en la universidad. Debía revisar el rendimiento de los otros campos de entrenamiento. Fui hasta el campo de entrenamiento intermedio, que lidera Gamma Greg.

Me senté en las bancas y observé a los lobos. Soy el encargado de firmar las ascensiones de grado. Tuve que utilizar toda mi paciencia para soportar a Madison, pavoneándose por el campo, intentando llamar mi atención. 

Es increíble pensar que Alex se torturaba a sí misma al pensar de que había faltado a su deber como Luna, al no sacrificar su vida por su manada y que, en cambio, esta loba idiota que no servía para nada, aspiraba a ser la Reina Licántropa. 

Al salir del campo de entrenamiento intermedio, Madison me siguió por el campus revoloteando como una insoportable polilla.

Cuando vi a Alex, estaba charlando, con los guerreros Elite, esperando los minutos que quedaban para iniciar el entrenamiento. La observé por unos segundos, con su sonrisa y sus hermosos ojos de bosque. Algunos se reían de ella por usar el equipo deportivo rosa que compré para ella, el primer día de entrenamiento. Todos creían que no le quedaba bien, debido a su cabello de fuego. Pero yo creo que todos los colores la hacen ver hermosa, incluso si no llevara nada… ella es hermosa. Mi hermosa coneja rosa.

- Ryan… no seas así… - dijo Madison y se cruzó en mi camino. Los guerreros Elite se percataron de su presencia. 

- Madison, ya basta - dije.

- ¿Pero por qué? - gritó con su chillona e insoportable voz de gaviota malherida - ¡¿Hasta cuando le ocultas a todos que soy tu pareja?!

Se produjo un silencio. Alex miró hacia nosotros, observó a la chica.

Ella es Madison, hija de Gamma Greg. La loba blanca del campus - comentó uno de los guerreros. 

<<¡Nooo! ¡Ves lo que haces humano tonto! Todo por tu estúpida caballerosidad!>> gritó Raven

Alex agachó la mirada y caminó hacia los vestidores. 

- ¡Ryan! - dijo Madison

- ¡Ya déjame en paz! - le dije a Madison y caminé hasta los vestidores, intentando fingir que nada pasaba. 

Entré a los vestidores, todo olía a Alex, se me hacía difícil encontrarla, no sabía de qué modo lo había hecho, pero desorientó mi sentido del olfato, para que no pudiese encontrarla. 

- Taylor… - dije. No podía llamarla por su nombre, íbamos a entrar a los entrenamientos y alguien podría sospechar. 

No podía retrasarme, así que caminé hacia el campo de entrenamiento. Ella ya se encontraba formada junto a sus compañeros ¿Cómo lo había hecho? No tenía ni la más mínima idea. Tendría que ir a algunas clases de estrategia, o sacar a Alex de ellas, para que no se volviera tan escurridiza. 

Iniciamos la clase. Sentía la necesidad de hablar con ella, pero no podía hacerlo frente a todos los guerreros. 

Aproveché un momento que estuvo sola en un rincón del campo.

- Tenemos que hablar. Nos veremos después de clase - le dije, en silencio

- No, Alfa Ryan. No tenemos… - Dijo

- Sí, sí tenemos - Le dije.

- Entonces que sea aquí - Me dijo con sus ojos decididos.

- No… - le dije

- Escúcheme, Alfa Ryan. yo no seré la amante. Pensé que había quedado claro, después de nuestra conversación. No me interesa su posición, no me interesa el estatus que pueda darme y yo no soy una loba con quien se pueda jugar.

Alex, caminó rápidamente hacia el otro costado del campo. 

<<Maldita Madison>> dije

<<Maldita sea tu estupidez>> me dijo Raven.

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