Fuego y necesidad.
—¿Estás lista? —preguntó mientras yo salía de la habitación vistiendo su sudadera con capucha y una gorra en la cabeza y poniéndome sus zapatillas de deporte.
Me miró de pies a cabeza y sus ojos se iluminaron mientras sonreía, dándome esa mirada que siempre me pone nerviosa.
—Nunca supe que también podría conseguir ese look con mi ropa cómoda. Te ves linda —dijo, acercándose a mí mientras tomaba mi cara entre sus manos grandes y venosas y aplastaba mis mejillas haciendo que mis labios hiciera