"Oh dios."
El gemido se arrancó de mi garganta mientras Aaron empujaba su gruesa polla tan profundo dentro de mí que el aire se quedó atrapado en mis pulmones, dejándome jadeando por oxígeno que no llegaba.
Jesús, creo que no estoy respirando.
Mi cuerpo aún se recuperaba de las réplicas del orgasmo que él acababa de arrancarme con su boca sucia y esos dedos increíbles.
Me tenía inmovilizada contra la cama, todavía con los ojos vendados, las manos aún atadas pero ahora con esposas, así que estoy