La moqueta del pasillo amortiguaba mis pasos mientras avanzaba furiosa hacia la suite de luna de miel de mi hermana. La rabia me hervía en las venas como lava fundida. El corazón me latía tan fuerte que lo sentía en la garganta. Apenas unos minutos antes había ido a buscar a mi novio Jake por el pasillo poco iluminado del hotel cerca de la recepción, solo para quedarme congelada en las sombras y presenciar la traición definitiva.
Ahí estaba ella —mi hermana mayor, Elena— de rodillas con su puto