Me sobresalté de pánico, apartándome de papá.
No parecía preocupado, se arregló la camisa con calma. Sus ojos hambrientos recorrían mi mirada y ni siquiera podía pensar con claridad. El timbre volvió a sonar.
"¡Voy!" gritó papá.
Salí corriendo de la cocina, acunando mis pechos desnudos en el brazo, y subí corriendo las escaleras. Me tomé mi tiempo en el dormitorio, recomponiéndome y tratando de no alterarme. ¡He fallado! ¡Mi padre me excitó! ¿Cómo pude disfrutar que me tocara de forma inapropi