Sus manos tiran de mi cabello y se estremece contra mi boca, llegando al clímax con fuerza. Sé que es demasiado para ella porque intenta resistirse, pero mantengo mi agarre en sus muslos para que no pueda, sin soltar su clítoris hipersensible hasta que grita mientras eyacula por toda mi cara. Aprendí hace mucho tiempo a seguir con Zoe y soy recompensado con su orgasmo derramándose sobre mi rostro. Con mi lengua, limpio la mayor cantidad posible de sus fluidos de sus labios vaginales, su trasero