Mi esposo me obligó a acostarme con su mejor amigo. CAPÍTULO CINCO
Al día siguiente, el timbre de la puerta sonó mientras tomaba un baño relajante en la tina. Como no esperaba a nadie, decidí ignorarlo, pero el repiqueteo se volvió persistente.—Ya va, ya va —mascullé, poniéndome una bata de baño de felpa sin secarme con la toalla. Tenía toda la intención de regresar a mi baño.—¿Quién es? —llamé mientras caminaba con pasos suaves hacia la puerta.Al no recibir respuesta, la abrí con fastidio.Bryan me dedicó una sonrisa pícara y juvenil mientras yo me quedaba con la boca abierta por la sorpresa.—¿Qué haces aquí? —le pregunté.Sus ojos recorrieron lentamente mi cuerpo, deteniéndose en la toalla enrollada en mi cabello y en las gotas de agua sobre las partes de mi piel que la bata no cubría.Levantó una ceja, con un aire canalla. —¿Acaso no puedo visitar a mi amor?Me quedé boquiabierta y luego me hice a un lado para dejarlo entrar, de repente muy consciente de que no llevaba nada debajo de la bata.—Pero se supone que deberías estar en el trabajo —d
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