La gala estaba en pleno apogeo cuando llegué, y vi a Theo mirar dos veces cuando me vio. Sonreí satisfecho cuando se alejó de la compañera con la que había estado hablando.
"Estás preciosa, cariño", me elogió, inclinándose para dejar un beso en mis labios rojos.
Me dejé llevar por el beso en vez de hacer lo contrario como solía hacer.
Alzó una ceja, sorprendido. Resistí la tentación de hacerle un three-sixty.
Estaba increíble, si me permito decirlo. La maquilladora y la peluquera habían hecho u