Mi tío postizo sabe que soy una estrella porno. 3
—¿Cómo... cómo...? —No pude ni terminar la frase. Mi voz se apagó y de repente mi cuerpo se sintió débil. Dios, él lo sabía. M****a. ¿Qué demonios se suponía que debía hacer?
—Por supuesto que lo sabía —dijo él, todavía masturbándose, y yo aparté la mirada de la tentación.
—¿Cómo? —logré preguntar a pesar de mi voz temblorosa.
Él se pasó una mano por la barbilla y miró de nuevo hacia la televisión.
—¿Importa cómo me enteré, Nikky? ¿O debería decir, Gigi? —dijo. Podía oír claramente la arrogancia