Mi corazón dio un vuelco. Respondí rápido: >¡Hey! Sí, suena divertido. Tal vez.<
Su respuesta llegó casi al instante: >Definitivamente. Trae a Sarah si quieres o ven sola.<
Guardé el teléfono, una sonrisa tirando de mis labios. El camino a casa se sintió más ligero, los árboles del barrio susurrando con la brisa. La cena esa noche fue pizza para llevar; papá contando anécdotas de su época universitaria… versiones más suaves, sin duda. Mamá me miró con curiosidad cuando revisé el teléfono bajo l