Zoe
Era mi cumpleaños y estaba tirada en el salón de casa, sintiendo una mezcla de emoción y pereza, cuando sonó el timbre. Abrí la puerta y allí estaba Kate, mi mejor amiga de toda la vida, con una tarta enorme en las manos y una sonrisa como si le hubiera tocado la lotería. La tarta estaba cubierta de crema de chocolate, coronada con velas encendidas que parpadeaban bajo la luz de la tarde.
«¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, cumpleaños feliz querida Zoe, cumpleaños feliz!», cantó desafinan