El resto de mi sesión pasó volando… sentadillas rápidas que me quemaban el culo y disparaban mi excitación, sprints en la cinta donde cada pisada sacudía mi clítoris hinchado. Cuando terminé, mi cuerpo era un cable vivo, pezones tensos, coño dolorido por algo más que fantasía.
Limpié la cinta, mi piel aún vibrando por los sprints, labios vaginales resbaladizos e hinchados bajo los shorts.
Alex esperaba junto a la fuente de agua, una toalla colgada al hombro, su camiseta oscura por parches de su