La palabra 'morir' resuena en mis oídos como una condena irreversible. El médico da media vuelta y desaparece tras las pesadas puertas abatibles, dejándome sola, con el peso aplastante de la realidad cayendo sobre mis hombros.
Me apoyo contra la pared más cercana, pues mis piernas tiemblan sin control y amenazan con hacerme colapsar por completo en este instante de miseria.
Abigail me sacude con insistencia. Sus pequeños dedos se aferran a la lana como si yo fuera su único ancla en medio de un n