Han pasado cinco días eternos desde aquella noche infernal en la que estuve a punto de perderlo todo en una maldita sala de cirugía.
Nikolái y Abril finalmente lograron llegar junto a Mila y Anastasia.
Nadie se ha atrevido a moverse de aquí, todos esperando el milagro que por fin se ha materializado al verlo fuera de peligro y respirando por su propia cuenta.
La habitación huele a cloro y a medicina, pero para mí ese aire es el regalo más grande que la vida ha decidido concederme en este preciso