Isabella
El aire en el Santuario de las Aguas Ocultas tenía el sabor de los misterios antiguos. Este pozo místico, excavado en el corazón de una gruta natural a espaldas de la fortaleza, era el pulmón espiritual de la provincia del norte. Aquí no llegaba el eco de los cuarteles ni los decretos del consejo; solo el goteo rítmico, denso y constante del agua sagrada sobre el lecho de cuarzo, y el susurro de las corrientes subterráneas que conectaban las raíces del territorio con la Creciente.
A mi