ISABELLA
El rostro frío del hombre apareció a la vista y mi corazón latía aceleradamente contra mi pecho.
Este hombre... seguía siendo tan encantador como siempre, incluso más encantador que hace cuatro años. El tiempo parecía no tener efecto en él, y tenía una capa extra de madurez que hacía que me resultara difícil apartar los ojos de él.
Tragué saliva y bajé la cabeza cuando me di cuenta de que mis pensamientos se estaban desviando. Este era el alfa Pedro Genaro, la persona que arruinó mi vi