ISABELLA
Mi corazón latía con fuerza contra mi pecho mientras salía de los aposentos de las criadas esa noche. Todos ya estaban durmiendo, ya que nos habían dicho que teníamos un día largo por delante al día siguiente y necesitábamos todo el descanso que pudiéramos tener.
Sin embargo, simplemente no podía conciliar el sueño. Había tanto pasando por mi mente, y mi preocupación por Eric me mantenía despierta.
Lo que había escuchado antes seguía repitiéndose una y otra vez en mi cabeza. Pedro Gena