Janna de tanto pensar decidió llamar a Freed, estiró la mano y agarró el teléfono que estaba sobre la mesita de noche, marcó su número de teléfono, después de tres repicadas escuchó.
—Me extrañas —contestó con una voz sensual, estaba llegando a su departamento.
—¡Freed! ¿Estás ocupado? Necesitamos hablar —susurró insegura, él lo noto en su tono de voz
—Salgo para allá —no la dejo que respondiera, cortó el teléfono y agarró las llaves de su carro y salió.
Al cabo de 10 minutos tocaron el timbre,