—Catrina, tenemos que esperar el mejor momento para poner en ejecución nuestro plan, ¡cálmate! No vayas a comerte una locura que arruine tu momento más deseado con tu hijo, pronto va a estar contigo —expreso sin emoción la otra persona en la línea telefónica.
—¿Cómo quieres que me calme? Ese maldito de Maximiliano ganó la custodia de mi hijo, por culpa de ese juez no se dejó comprar ni complacer con mi cuerpo —vociferó Catrina histérica.
—Usa la cabeza y recapacita, no podemos ponernos en evide