Kyle estaba callado, no tenía ninguna expresión, no sabía la tormenta que se avecina con su esposa y su abuelo.
Catrina salió del baño, se recostó en la camilla, la doctora le colocó gel en la barriga y activó el sonido del aparato.
—Lo que escuchan es el sonido del corazón —señalando la pantalla le explicó—. Este punto que ven acá es el bebé, confirmado con los exámenes, tiene cuatro semanas y dos días de gestación.
—Viste mi amor, allí está nuestro bebé, qué hermoso es saber que pronto estará