Los días pasaban en Velkan, y Seth permanecía en el territorio, observando cada rincón del castillo como un lobo al acecho. Su curiosidad por la reina Velkan crecía con cada interacción; aunque sus palabras eran pocas, cada gesto y cada pausa en su tono contenían enigmas que él deseaba resolver. La máscara que cubría su rostro y la capa que ocultaba cada detalle de su figura eran para él una barrera que desafiaba su paciencia. ¿Quién era realmente esa mujer que lideraba con tanta autoridad y mi