**EL ABISMO RESPONDE**
El descenso de Mia por el cráter fue como caer a través del tiempo mismo. Las paredes estaban revestidas de capas de huesos fosilizados, cada uno grabado con runas que narraban cataclismos olvidados. El aire espeso quemaba sus pulmones, pero las marcas en su piel brillaban con fuerza creciente, protegiéndola de lo peor de la atmósfera infernal.
Finalmente, sus pies tocaron suelo.
No era roca.
Era **un costillar**.
Las vértebras formaban un camino hacia una cámar